Supremacista

El nacionalista catalán al no poder ser genéticamente racista, por razones obvias, alardea de ser supremacista. No importa que más del 70% del producto interior bruto catalán sea generado por empresas extranjeras establecidas en Cataluña, cuyas ventas se dirigen en más del 60% al resto de España.

El supremacista ha decidido ser superior al resto de españoles y no caben  argumentos en contra. De ningún modo piensa que el desarrollo económico de Cataluña se deba también en gran parte a la enorme contribución, generosidad y sacrificio de la tan odiada España. Cataluña la fábrica de España.

Los supremacistas, xenófobos hasta el tuétano, han conseguido dividir a la sociedad catalana. Parientes que no se hablan entre si, amigos que han dejado de serlo, funcionarios que se miran de reojo. vecinos que no se saludan, eventos familiares tensos …

Han conseguido dejar más que tocada la simpatía y el aprecio que siempre ha sentido y sigue sintiendo el resto de españoles hacia los catalanes.

 

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