Fernando Trueba

Le conceden el Premio Nacional de Cinematografia con una asignación de 30.000 euros.
El subvencionado director de cine, un hispanófobo, apátrida y renegado de tomo y lomo donde los haya,  podría haber rechazado el premio. Pero no. No lo hizo. La pela es la pela.
Pero lo peor no son los exabruptos de ese ejemplar de amor patrio, sino que el Ministro y el Delegado del Gobierno allí presentes, no le hubieran retirado ipso facto el premio y por supuesto el cheque. Ni siquiera se sonrojaron. Sólo unos mohínes de desaprobación y nada más. !Qué derroche de corrección política!

 

 

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